EL POP DE LOS QUE SOBRAN

EL POP DE LOS QUE SOBRAN: ICONOGRAFÍA DE LA MARGINALIDAD EN EL DEVENIR DE LA EXCLUSIÓN SOCIAL EN LA FILOSOFÍA WARHOL.

 

Trabajo de investigación artística que tiene como piedra angular los imaginarios, los códigos de representación y la iconografía que en la actualidad se asocian a la marginalidad, en un tiempo donde impera el consumo y la cultura celebrity.

 

La creación artística de este trabajo se compone de una serie de ilustraciones, collages y vídeos, con los que en definitiva, pretendemos rendir tributo a esos delincuentes juveniles, a la puta, al artista incomprendido, al yonki, al maricón, al hambriento..., a los marginados. Y cómo, a pesar de las terribles situaciones que vivieron, viven y el trágico final para muchos de ellos, los medios de comunicación han contribuido a convertirlos en iconos en este mundo globalizado. Pero sin embargo, no han ayudado a cambiar la realidad que ellos retratan, haciendo que el fenómeno perviva, otorgándole un futuro que a los mismos protagonistas negaron.

 

Exposiciones: 

  • Bar El Ojú (Granada 2018)
  • Centro de Arte Joven Rey Chico (Granada 2016)
  • Rayuela Bar (Almería 2015)


En este trabajo tratamos de reunir un cierto número de historias propias, historias con diferentes matices pero con un nexo de unión entre todas ellas: la exclusión social.

 

En los últimos años, en el Estado español, se hace evidente cómo han ido aumentando los programas de televisión dedicados a "describir" y "mostrar" la vida de personas víctimas de la exclusión social. Son numerosos los títulos que tocan el tema uniformando y trivializando esas realidades, expandiendo estereotipos, ofreciendo una visión simplista impregnada de la filosofía warhol (consumo, fama, frivolidad...) de las difíciles situaciones que se retratan en la pantalla. Solo hay que echar un vistazo a la parrilla televisiva para ver que los programas dedicados a la cuestión que tienen éxito son aquellos que al tratarlo se centran en rasgos espectaculares que ayudan a mitificar un estilo de vida configurando así, un escenario superficial, ya que obvian o encubren el problema de la compleja realidad social que envuelve a los protagonistas.

 

Esa forma de hacer, interpretar y transmitir de los medios tiene claras intenciones, ya que siguen ejerciendo una enorme influencia sobre las oportunidades de las personas en todos los ámbitos de la vida. Por un lado, ayudan a reproducir y perpetuar el fenómeno a través de la exaltación de ciertas actividades particulares, inquietudes focales, valores..., que llaman la atención a generación tras generación. Como fenómenos a destacar, fueron en los años 80 la aparición de los Quinquis y en la actualidad, la irrupción del Trap, un movimiento estético-musical que se ha convertido en un producto de consumo masivo y un referente entre el público juvenil gracias a la utilización del videoclip como instrumento de propaganda y a plataformas digitales como Youtube, donde acumulan millones de visualizaciones, y que han conseguido convertir a grupos como PXXR GVNG, el cual se lee poor gang (la pandilla de los pobres en inglés) en auténticos fenómenos mediáticos y estrellas del pop. Por otro lado, esa forma de hacer de la que hablamos, induce a una confusión en los espectadores provocando un alejamiento, una falta de empatía y una sensación de diferencia e indiferencia en los mismos hacia esas vidas, esas personas y esas identidades televisivas (donde la mayor parte de ellas no coincide con aquello que se supone que representan), a pesar de pertenecer al mismo grupo social y compartir el mismo espacio territorial.


¿POR QUÉ ANDY WARHOL?

¿POR QUÉ EL DEVENIR DE LA EXCLUSIÓN SOCIAL EN SU FILOSOFÍA?

 

La figura y obra de Andy Warhol son reconocidas tanto por el público en general como por los estudiosos y el mundo del arte, en concreto. Mundo que revolucionó no solo por la forma sino también por el contenido. Su arte representa, la paradoja de la vida en nuestro tiempo, en la era de la comunicación de masas, en la era del capitalismo.

 

Algunos de los rasgos característicos en la obra de Andy Warhol que podemos asociar con el tratamiento que los medios de comunicación, sobretodo determinados programas, dan a la exclusión social, serían los siguientes:

 

La noción de producto, de sujeto-objeto, célebre es su frase “Yo soy mi mejor obra de arte”. La visión del arte como mercancía, sujeta a los movimientos de la oferta y la demanda del mercado, al igual que el trato que la televisión da a las personas, sometiéndolas al yugo de lo que vende o no, de lo que da audiencia o no. 

    

La repetición es otra constante en la obra de Warhol. Como práctica estética, Warhol lleva a cabo la creación de series de sus obras donde repite la misma imagen varias veces. “No deseo que sea más o menos igual, sino que sea exactamente igual. Porque cuanto más observas exactamente la misma cosa, menos significado tiene, y uno se siente mejor y más vacío.” (Popism, 1980). Esta técnica de la repetición y el vacío del que nos habla Warhol se asemeja a como los medios de comunicación vacían de contenido las vidas de las personas que están  retratando, centrándose  en la apariencia, en lo superficial, haciendo banal la cruda realidad que se esconde detrás de la creación y repetición de estereotipos, programa tras programa, que hacen que éstos resulten convincentes y sean asumidos como verdades absolutas debido a esa multiplicación, y a la vez, generando una indiferencia en el mismo público hacia las situaciones o contextos expuestos. También podemos hablar del interés por parte de los medios en buscar y mostrar lo exagerado, lo desmesurado, los elementos artificiosos, lo extravagante..., que podemos asociar con la teatralidad o el componente estético de lo “Camp” que encontramos en las obras de Warhol.

 

La temática que encontramos en la obra de Warhol muestra un especial interés o se centra en la cultura juvenil, la música pop o en temas como el sexo, las identidades sexuales, la violencia o las drogas. La mayoría  de los personajes representados en las películas de Warhol viven marginados de la sociedad y rechazados pero manteniendo los valores y aspiraciones de la clase media (Bourdon 1971:52).Este trabajo también se centra en lo marginal, lo desechado, lo rechazado por esta sociedad, y es en sí, una manera de homenajear a las víctimas de la deshumanización que llevan a cabo los medios de comunicación de masas, utilizando las mismas herramientas pero ofreciendo un discurso diferente.